Gran corrupción en los directivos denunciada por los Areces

Visitas: 3520

Responde a esto

Respuestas a esta discusión

Eso ya se sabe a voces.Ya esta todo el pescado vendido.Ahora los jueces harán el paripe de que están investigandolo,pero mucho me temo que no llegara a nada.
Cuando hay direro por medio la justicia se puede elegir a la carta.

Van camino al declive, es una lástima que lo que fue el Buque Insignia de los Grandes Almacenes esté haciendo aguas por todos lados, la pena que estas consecuencias si finalmente salen adelante las pagarán los trabajadores que han estado soportando el hostigamiento durante los años duros de la crisis, a golpe de horarios insufribles, pérdida del poder adquisitivo y mala conciliación familiar y que, viendo la situación, si la empresa tambalea también tambalean sus puestos.

Lo que se avecina es preocupante, se va a convertir en un "sálvese quien pueda". No dan soluciones ni mejoras, y ahora en plena negociación del Conv Colectivo menos están por la labor.

Quien pueda que huya a tiempo!

En ese caso tengo muchas dudas, la primera es que va a pasar con la plantilla, la segunda si van a cerrar la empresa como el Galerías, la tercera si vamos directamente al paro sin derecho a indemnización alguna y cuarta pregunta que me hago todos los días es si el Fogasa tendría dinero para pagarnos a todos y si cobramos ese porcentaje que pone el gobierno mi duda es cuando cobraríamos. Me veo en la p. calle y estoy a punto de c. en su p. madre

La razón del hundimiento de Nokia. Y es algo que pasa todos los días en tu empresa
ESTEBAN HERNÁNDEZ
Management Nokia Microsoft Bill Gates Burocracia Dirección de empresas Empresas
24.09.2015 – 05:00 H.
Nokia fue líder mundial en la fabricación de teléfonos móviles a principios del siglo XXI. Ostentaba una posición de privilegio en un sector nuevo, que se preveía de gran crecimiento y que auguraba beneficios jugosos durante muchos años. Una década después tuvo que realizar una alianza estratégica con Microsoft para sobrevivir y, finalmente, acabó absorbida por la empresa que fundó Bill Gates.


Las explicaciones que se han ofrecido sobre el declive de Nokia suelen consistir en lugares comunes: se confiaron, no supieron seguir innovando, perdieron talento, se hicieron demasiado grandes y se anquilosaron, etc. Pero los procesos de deterioro de las grandes firmas a veces son mucho más sencillos de lo que parece, y consisten en llevar un poco más allá dinámicas perniciosas instaladas en la gran mayoría de firmas de dimensiones globales. Existen nuevas formas de esclerosis organizativa, tan dañinas como la vieja burocracia, pero que apenas suelen tenerse en cuenta en los análisis de los expertos. y el caso Nokia es un buen ejemplo.


Cada departamento se convirtió en un reino y cada directivo en un pequeño emperador

Olli-Pekka Kallasvuo, ex director general de la empresa, explicó en una reciente conferencia en el INSEAD por qué habían perdido la batalla del 'smartphone'. Había un telón de fondo claramente complicado, con un entorno cambiante en el que las industrias del móvil, las de internet, las de los medios de comunicación y las de las aplicaciones estaban disputándose el campo de juego, porque estaba claro que todas ellas iban a converger. Nokia tenía una baza clara, porque sus directivos sabían trazar una buena estrategia y llevarla a la práctica (en eso habían basado su éxito), que terminaron desaprovechando porque, afirma Kallasvuo, ignoraron el clima emocional que reinaba en la firma.


Nokia hizo gala de un sólido espíritu emprendedor que fomentaba dentro de su organización: había nuevos modelos de teléfono proyectados, muchos segmentos del mercado en los que querían entrar, y muchas nuevas iniciativas, lo que suponía un terreno abonado para que sus empleados lucieran esa iniciativa emprendedora. El problema es que la tomaron muy en serio, tanto que acabó convirtiéndose en competencia interna pura y dura. Cada área buscaba más recursos, más visibilidad y mayor proyección de quienes las dirigían, hasta el punto de que, como asegura Quy Huy, profesor asociado de Estrategia en INSEAD, “cada departamento se convirtió en un reino y cada directivo en un pequeño emperador”. Todos estaban más preocupados por promocionarse que por el producto en el que estaban trabajando, una actitud que “se extendió como las malas hierbas en el jardín”.


Huy ha realizado, junto con el profesor de la universidad de Aalto, Timo O. Vuory, el estudio 'Distributed Attention and Shared Emotions in the Innovation Process. How Nokia Lost the Smartphone Battle', en el que analiza el periodo 2005-2010 de la firma nórdica, cuando la puesta en marcha de procesos de innovación provocó una serie de cambios en las relaciones entre trabajadores y departamentos que acabaron por convertirse en puro y simple miedo, pero no a los competidores o a salir del mercado, sino a perder estatus dentro de la compañía.
El reino del terror
En la investigación de Huy y Vuory, para la que entrevistaron a más de 50 exdirectivos de la firma, aparecen una serie de elementos comunes en las dinámicas de las grandes empresas, respecto del nivel de comunicación, la interrelación entre los distintos estratos de la organización y las informaciones que se destacan o se ocultan.

En un contexto de creciente competencia y cuando actores poderosos en el mercado prometían llevar a cabo avances disruptivos, el temor de la alta dirección de Nokia comenzó a dispararse. Pero, por otra parte, debían lidiar con las presiones de los accionistas para incrementar los beneficios y con las del mercado para aumentar las ventas a corto plazo. Eso les llevó a poner el énfasis en lo buenos que eran los productos Nokia y a elevar las expectativas sobre lo que sus propios desarrollos podrían llegar a realizar. Su firma contaba con una marca valiosa, y en ese valor simbólico se apoyaron para transmitir confianza a accionistas y clientes: eran Nokia y seguirían haciendo cosas grandes.

A menudo los informes no eran ciertos, pero eran lo que los directivos querían escuchar, de modo que es lo que obtenían

Dado que los directivos rebajaron a propósito el grado de presión a que les sometían los competidores, los estratos intermedios de la organización tomaron mucho más en cuenta las exigencias de la dirección que las amenazas del mercado, y se centraron en cumplir las metas a corto plazo que les eran impuestas. Esto no significaba menos estrés: había que vender, había que seguir creciendo y había que presentar buenas cifras mes tras mes, por lo que se centraron en cumplir esos objetivos y relegaron las acciones a medio plazo que el sentido común señalaba como necesarias para la supervivencia de la compañía.

En ese entorno en el que todos querían sobresalir y nadie quería ser visto como débil o inadecuado, se produjo una dinámica peculiar que se retroalimentaba. La dirección no quería escuchar más que buenas noticias (nada de problemas, dilaciones o interferencias) de modo que los estratos intermedios se esforzaron en dárselas. A menudo los informes no eran ciertos, pero eran lo que los directivos querían escuchar, de modo que es lo que obtenían.

Esa actitud, además, se multiplicaba como efecto de la competencia interna. En tanto los departamentos se esforzaban por aparecer como los más brillantes y más eficaces, porque eso les permitía obtener más recursos, más visibilidad y mayor posibilidad de promocionar, nadie quería ejercer como mensajero de las malas noticias.

Si se construye una organización en la que se premia el saber venderse y donde nadie quiere oír objeciones, no hay otro futuro que la decadencia

Así estaban las cosas cuando la empresa fue consciente de lo que Google estaba haciendo con Android.Su CEO supo que estaba en un instante crucial y que debía tomar acciones urgentes y rápidas para desarrollar su plataforma Symbian y poder plantarles cara. Aumentó la presión sobre sus empleados para que trabajasen más tiempo y más duro, pero lo que consiguió es que, en ese entorno, el miedo aumentase, por lo que directores de los departamentos seguían enviando informes muy positivos sobre sus acciones y sobre el estado de la plataforma. Eso terminó matando a Nokia, que fue vendida a Microsoft el pasado año.

Según Huy, debemos sacar una enseñanza clara de la experiencia de Nokia, la constatación de la importancia de las emociones colectivas y la importancia de gestionarlas adecuadamente: “Para evitar que las cosas se deterioren es necesario mantener una cultura de la honestidad, la humildad y la cooperación dentro de la organización”. La ejecución de la estrategia, según el profesor del INSEAD, tiene un 5% de técnica y un 95% de gestión de las personas y es a este aspecto al que debemos dar prioridad. Sin duda, se trata de una apreciación muy pertinente, pero que quizá olvide el punto central, porque las emociones son la derivada

Le agradecería que se atendieran a mis preguntas sobre está empresa y no se desvíe la atención con casos de empresas ajenas como es el Caso Nokia...

Ya se que Nokia no tiene nada que ver con ECI.hasta ahi llega cualquiera.Yo lo he publicado para que cada uno saque sus conclusiones y vea las coincidencias de los errorres que cometen con su personal,las formas de gestionar la crisis,los pelotazos que se llevan los directivos,la ruina económica en como dejan una empresa.
Le animo a que lea el articulo.gracias
En cuanto a las preguntas que planteas.Lo mas seguro que pase como fue en la época de Felipe Gonzalez.La intervendrán ,la malvenderan a algún empresario sin escrúpulos (posiblemente el jeque)y después lo venderan a blackstone o algún otro fondo buitre.

Que silencio en este Foro,disculpenme pero yo pienso que en esta empresa ya no se menean ni los zindicato,

Hay miedo a opinar

Responder a debate

RSS

Red social para empleados de El Corte Ingles para compartir información y solucionar sus dudas. Web no relacionada con la empresa.

© 2017   Creado por Peter Panecillo.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio