Menos mal que el buen humor me mantiene en condiciones de poder trabajar, porque es para deprimirse el vivir el día a día, que te estén dando por el culo con gilipoyeces de la empresa en cuestiones sin importancia de tantos por cientos de venta que tienes que hacer diario, informacion de talones, venta diaria, comprobación de firmas de abonos y ver la dejadez, las ofertas tan malas de la empresa, el no saber atraer al público, con otro tipo de anuncios, que no se llevan ya como los glamusoros en tiempo de crisis, que hay que combatir con otro marketing más de señora de barrio que es la que consume y da la publicidad del boca a boca la más sana y productiva, que apeen esos sueldos de malos pensadores que tiene la gran empresa que es ésta, que és uno de los tumores que hay que eliminar o sanar en el mejor de los casos. ¡Pregunten al de abajo, que es el que sabe, señores!. Todos queremos lo mejor, porque lo mejor, es lo mejor pero para todos, no para cuatro mantas.